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En una entrevista realizada en el programa Buenas Razones del canal santacruzano Al Agüaite TV, el empresario Carlos Cardoen explicó la visita que efectuó el pasado 12 de julio a la Comisión de Derechos Humanos del Senado, donde habría pedido “auxilio” ante una orden de captura internacional interpuesta en la Interpol desde 1993.

Dado en el conflicto con Argentina por el Canal Beagle que se encontraba Chile en la época de Augusto Pinochet a fines de los 70′, el ingeniero metalúrgico aclaró que: “yo en una oportunidad respondiendo a las necesidades que habían en Chile de fabricar armamento, nos invitaron a que viéramos la posibilidad de hacer algunos elementos de defensa, fundamentalmente minas antitanques por si había algún intento de invasión de los vecinos”.

Cardoen, en la entrevista explicó que: “Irak solicitó al Gobierno de Chile autorización para comprar armamento acá y nosotros lo fabricamos para ellos. Esto desató que Estados Unidos generara una situación de supuesta ilegalidad en la exportación del circonio (elemento con que se fabricó la bomba de racimo) y generaron una alerta roja con la gente de Interpol y en esa situación no podía salir de Chile sin que esta gente me apresara, por 24 años y sin ser sometido a un juicio donde yo me pueda defender, atentando directamente con los Derechos Humanos y por eso asistí a la Comisión con mi abogado a exponer el tema, esperando que Interpol levante esta alerta roja”.

Al ser consultado por las calificaciones de traficante que ha recibido en su nombre, éste respondió que “los traficantes son los que venden las armas por abajo, yo fui un orgulloso fabricante de armas porque respondía a las necesidades de nuestro país y lo haría feliz de nuevo. Cuando Chile lo necesite, ahí vamos a estar… espero que no”, finalizó.