Este viernes 29 de diciembre de 2017, va a quedar en la historia de un hombre que por 31 años y dos meses, dio su vida por una institución que él dice querer con todo su corazón. Hablamos del suboficial Luis Casanova y encargado de la Oficina de Integración Comunitaria de la Segunda Comisaría de Santa Cruz.

Hoy ingresa oficialmente a retiro tras innumerables recuerdos que guardará para siempre, como el cuidado y herraje de los caballos del ex Presidente Eduardo Frei, en la mantención y preparación de un caballo que participaría más tarde en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, siempre desde la institución de Carabineros. Oriundo de la comuna maulina de Pelarco, un hombre humilde por sobre todo y con tres hijos, nos cuenta su historia tanto acá en Santa Cruz, que es su casa y su carrera en Santiago, que estuvo marcada por incontables experiencias que jamás olvidará.

Suboficial Luis Casanova.

¿Cuándo ingresó a la escuela de Carabineros?

“Entré en agosto de 1985 después de haber postulado dos veces y la tercera fue la vencida. Me faltaba un centímetro para entrar a Carabineros porque en esos tiempos pedían un metro con 71 centímetros y yo medía 1,70”.

¿Qué hizo entonces para llegar al metro y 71 centímetros?

“Hice la del buen chileno… me puse unos calcetines doblados y di el centímetro que necesitaba”.

¿A qué escuela ingresó?

“Entré a la escuela grupo de instrucción en Cerrillos. Ahí estuve nueve meses y después cuando egresé me trasladaron a la prefectura norte, donde presté servicio en la Quinta Comisaría de Conchalí por tres años. Después hice el curso de herrador y enfermero de ganado y en el ’89 se creó la escuela de equitación de Carabineros, donde estuve 11 años hasta el año 2000”.

¿Ese año llegó a Santa Cruz?

“Claro, ahí llegué a la Segunda Comisaría de Santa Cruz. Yo ya conocía esta ciudad porque mi abuela de Pelarco se vino al sector de Isla de Yáquil, así que mis vacaciones eran acá… y bueno me casé con una mujer de acá, así que ya tenía cierta conexión con Santa Cruz”.

¿Qué le gusta de Santa Cruz?

“Me gusta por su gente, la limpieza en comparación con otras comunas de Chile, porque tuve la oportunidad de conocer otros lugares y me enamoré de Santa Cruz”.

¿El cambio de ciudad grande a ciudad chica fue drástico?

“Sí. Yo cuando llegué quedaba sorprendido que en el supermercado, en esos tiempos, todavía podía dejar la bicicleta estacionada sin ningún tipo de seguridad afuera, y cuando volvía de las compras ahí estaba. Poco a poco la modernidad fue influyendo en la ciudad… a mí me tocó ver el primer ascensor que llegó acá en el hotel, me tocó hacer tránsito mientras descargaban el ascensor. En lo que tiene que ver con la delincuencia, creo que Santa Cruz es una comuna atractiva para el delincuente, y la gente es muy sana y confiada y eso llama la atención al delincuente y se aprovecha desde la oportunidad”.

¿Después no se fue más?

“Un año más tarde volví a Santiago a la escuela de suboficiales, dejando a mi familia acá, y en diciembre de 2001 nuevamente tenía que elegir dónde irme y bueno una de mis primeras prioridades fue Santa Cruz en desmedro de Punta Arenas e Iquique. En 2007 me fui de nuevo, esta vez volví a la escuela de equitación de Carabineros por cuatro años y regresé en 2011. Ese año por razones de salud y diversas enfermedades, tenía la opción de irme a retiro tras 26 años de servicio. Jubilé por estos problemas de salud, pensando en el futuro… alcancé a estar 10 meses en retiro trabajando de chofer para la Municipalidad de Santa Cruz y después de ese tiempo se crea el Departamento de Integración Comunitaria y para la Segunda Comisaría de Santa Cruz necesitaban a un suboficial que tuviera el perfil, postulé y me ofrecieron ese cargo que asumí en enero de 2013. Ese contrato duraba cinco años y es el que terminó ahora”.

¿Qué es lo más difícil que le ha tocado vivir en Carabineros?

“La muerte de un colega en Santiago el año ’88. Fui uno de los primeros en llegar al sitio de suceso y ver a un colega muerto con cinco disparos en la espalda, creo que fue lo más difícil porque da impotencia escuchar por radio el llamado de auxilio y no poder llegar al lugar lo antes posible”.

¿Alguna vez estuvo en peligro su vida?

“Me dieron por muerto una vez en Santiago. En un procedimiento nos volcamos y yo resulté lesionado, pero uno de mis colegas murió. Después por confusión de la prensa hubo cambio de nombres y me dieron por muerto a mí y al fallecido lo dieron por herido”.

¿Recuerda algún procedimiento positivo del cual usted haya sido protagonista en Santa Cruz?

“Una vez le robaron su bolso con todas sus pertenencias a un caballero que tenía un restaurante. Esto fue el año 2000, un domingo me acuerdo, en la calle José Toribio Medina, después que este señor estacionara su camioneta y típico del santacruzano que deja todo el vehículo abierto y cuando vuelve se da cuenta que no estaba su bolso. Inmediatamente tomamos conocimiento, comenzamos a patrullar y en la calle Nicolás Palacios nos encontramos frente a frente con dos sujetos que cumplían con las características que la víctima –que andaba conmigo en ese momento– había descrito de sus pertenencias, y no sé cómo logré reducir a los dos individuos, solo”.

Hoy es su último día cómo carabinero. ¿Cuáles son los sentimientos que tiene a horas de su retiro definitivo?

“Sentimientos encontrados. Pese a todo yo soy bien emocional para mis cosas, pero estos dos últimos años han sido bien complicados para mí… he tenido varios problemas personales, pero pese a todo eso he seguido trabajando y haciendo mi labor que corresponde”.

Suboficial Luis Casanova, emocionado al recordar sus dos últimos años a horas de su retiro de la institución.

¿Qué se viene ahora?

“Voy a trabajar en una viña a cargo de toda la parte de seguridad, tanto de los sistemas de cámaras como de alarmas. Además tengo mis siembras, estoy trabajando en un proyecto de incubación de huevos para sacar pollos, tengo mi otra actividad también que es el herraje, entonces tengo mis cosas para hacer. Mi vida no termina aquí”.

A nombre de este medio de comunicación, Al Día 24, Julio Fernández, Felipe Farías y Mario Vilches, queremos hacer público el reconocimiento y las gracias al Suboficial Luis Casanova, por todo su apoyo a la labor informativa y el vínculo que pudimos cultivar de manera transparente e independiente con Carabineros. Sin su profesionalismo y particular carácter nuestro primer año como medio digital –que estamos a punto de cumplir– hubiese sido mucho más cuesta arriba. Mucho éxito en esta nueva etapa y una vez más gracias por todo el tiempo y disposición entregada a la comunidad.