Como un oráculo que se anuncia de manera inevitable, en los últimos días las redes sociales se han visto invadidas por fotografías de padres acompañados de pequeños niños luciendo orgullosos o llorosos sus uniformes en su primer día de clases. Bastante alejado de estos azarosos y emotivos testimonios, surge en nuestra zona de Colchagua –Santa Cruz, exactamente- una alternativa educativa diferente.

La Fundación Educacional Waldorf Colchagua, funciona a otro ritmo y pareciera que en otra dimensión. Sin embargo, no es así. Pese a ser un proyecto educativo nuevo ya ha avanzado bastantes pasos, los cuales nos han llevado a acercarnos a ellos para conocer más de cerca esta alternativa.

Esta iniciativa comienza a desarrollarse en septiembre de 2017 desde una necesidad que viene gestándose hace varios años entre un grupo de padres. Así, el año pasado formaron un equipo de trabajo para materializar este proyecto: conformaron la Fundación, se reunieron con otros proyectos similares, contactaron a otros padres, buscaron y encontraron maestros con formación Waldorf.

Según cuentan son una Fundación sin fines de lucro que busca promover un  tipo de enseñanza basado en la Pedagogía Waldorf, esencialmente el proyecto está orientado a un jardín de infantes (niños entre 3 y 6 años) y un curso multigrado de 1° y 2° de primaria (niños de 7 y 8 años), estos pequeños viven su rutina escolar por medio de actividades lúdicas, prácticas, manuales y artísticas, bajo la supervisión de maestros, que entregan una atención individual a través de una relación cercana, bajo la primicia de ser un guía y ejemplo, centrándose en el valor de la imitación; todo lo anterior conjugado con el compromiso de los padres para complementar en casa lo que el niño hace en la escuela.

Los niños de una escuela Waldorf no usan uniforme sino que un delantal de trabajo, en el mobiliario y las actividades se propicia el uso de materiales nobles como maderas y telas naturales; la metodología de trabajo en el Jardín de infantes se centra en el juego libre, quehaceres hogareños, como el amasado del pan y cultivo de la tierra; en primaria se trabaja por periodos de 3 a 4 semanas en materias básicas como lenguaje, aritmética, historia; complementadas diariamente con lo musical, el arte y manualidades centradas en la temática que se está tratando en el periodo.

Otro aspecto relevante es el contacto con la naturaleza, diariamente los chicos trabajan en el cultivo de una huerta, realizan juegos al aire libre o caminatas. “Una lluvia no nos puede detener, nos ponemos botas de agua, un impermeable y a disfrutar de ella”, comenta María José, maestra del Jardín de Infantes. “Esta actividad tiene un profundo trasfondo ecológico, para nosotros es crucial que los niños comprendan que somos parte de la naturaleza, un elemento más que puede desarrollarse armónicamente aportando y enriqueciendo su espíritu en el contacto diario con el entorno natural”, nos dice con entusiasmo. Ella es además mamá de Román y Sara, alumnos de esta escuela.

Conociendo un poco más de este tipo de enseñanza, nos cuentan que en una escuela Waldorf se propicia la no competencia, los niños y niñas van avanzando de acuerdo a sus habilidades y procesos personales apoyándoseles desde su individualidad y considerando los dones y dotes de cada uno. “Lo que buscamos es ayudar a formar personas capaces de descubrir sus propios talentos y generar proyectos de vida que impacten positivamente en el medio más cercano que los rodea y a su vez tengan una mirada global del entorno”, nos explica Francisco Avello, subdirector y uno de los socios fundadores del proyecto.

Esta fundación está conformada por un grupo de soñadores que son profesionales de las áreas de la educación, la creatividad y la gestión, ellos hoy invitan a todos aquellos que se sientan identificados con este proyecto a hacerse parte de él, sumándose a esta iniciativa ya sea como socios, apoderados o colaboradores, ya que en la actual etapa de la puesta en marcha de la escuela están buscando apoyo para tres áreas, la primera enfocada a buscar un espacio para desarrollar la escuela bajo una arquitectura sustentable y conservando el patrimonio local; una segunda línea busca fijar aranceles bajos e implementar sistema de becas y, finalmente un tercer aspecto enfocado a la difusión del proyecto.

El establecimiento comienza a funcionar la primera semana de abril en Santa Cruz con 10 alumnos y muy contrario a las escuelas del mismo tipo que se encuentran en Santiago, dedicado a un público con mayor poder adquisitivo, esta pretende cobrar aranceles que estén al alcance de cualquier persona, sin discriminación alguna.

Fundación Waldorf Colchagua invita a acercarse a preguntar y a conocer más profundamente este proyecto. “Acá el principal motor es el amor a nuestros niños, nos mueve la auténtica intención de proteger y promover la creatividad y la voluntad en los pequeños”.

Contacto:

Correo: waldorfcolchagua@gmail.com

Teléfono:+56 9 9968 46 45