Como una injusticia histórica que faltaba por reconocer. Así calificó Juan Carlos Vargas, el mayor precursor de que “don Joaco”, uno de los fundadores de Deportes Santa Cruz y para la gran mayoría uno de los principales gestores del desarrollo de esta comuna y haciéndolo de manera desinteresada, fuera reconocido como ciudadano ilustre a 33 años de su deceso.

Dicen que es mejor tarde que nunca, y las autoridades de Santa Cruz se dieron cuenta de eso y así fue que el 4 de mayo del presente año, justo en la celebración del onomástico de esta ciudad, el alcalde William Arévalo junto al concejo municipal, concedieron la distinción de Ciudadano Ilustre póstumo a Joaquín Muñoz García (al no haber nacido en la comuna, no se le puede otorgar el galardón de hijo ilustre).

Galardón que acredita a J.G.M. como ciudadano ilustre.

¿Pero quién fue Joaquín Muñoz García y por qué se merece este honorable reconocimiento que fue elegido por el concejo de forma unánime?

Juan Carlos Vargas, ex jugador de Unión Santa Cruz entre los años 1990 y 1993, se enamoró de este club y la ciudad, para posteriormente radicarse en esta zona. Entonces comenzó a darse cuenta de las grandes obras sociales que realizó el malagueño desde que llegó por allá en el año 1914 y se vio en la necesidad de escribir dos libros que detallan la vida de J.M.G. y la historia del club.

“El hecho de ayudar a la gente a construir pozos para evitar el tifus, el hecho de construir su primera micro de madera para poder trasladar a la gente de la estación de Paniahue al centro, donde pagaban solo los adultos, los niños no pagaban. Después cuando compró una micro no hechiza, extendió su recorrido a los sectores de Palmilla, como La Calera y Cantarrana. Fue importante en eso. En las organizaciones sociales. Incidió en la compra del estadio municipal. Entonces, todo lo que hizo no había sido reconocido hasta ahora. Nadie lo había postulado como ciudadano ilustre. Aquí había una injusticia histórica”, detalla Vargas.

Joaquín Muñoz García nació en Málaga, España, el 30 de mayo de 1892, sin saber que unos años más tarde, por conflictos internos de orden social, arribaría a Mar del Plata, Argentina, donde vivió cinco años, para posteriormente llegar a Santa Cruz el 12 de octubre de 1914. Una vez en este territorio, el malagueño cambió su vida para siempre.

René Múñoz, uno de los siete hijos de su segundo matrimonio y que según nos cuenta, estuvo fuertemente ligado a su padre desde los 10 años, fue quizás el hombre que conocía los detalles más íntimos de “don Joaco”.

“Mi papá llegó con una idea clara. Traía unos valores inculcados seguramente por sus padres en trabajar la parte social. En los años ’30 hizo la primera micro, donde llevaba a los niños de una banda desde donde hoy están las copas de aguas. En los colegios para los paseos, ahí la micro también estaba dispuesta sin cobrarles un solo peso. Fue un excelente padre… yo admiraba su responsabilidad. Me acuerdo cuando íbamos a buscar gente a la estación y el tren traía una hora y media o dos horas de atraso y con lluvia, pero él siempre decía que había que esperar aunque fuera una persona. Mantenía a los jugadores de lejos en su casa durante el periodo de las jornadas deportivas. Mi padre llegó sin nada y murió sin nada, pudiendo ser dueño de gran parte de Santa Cruz”.

René Muñoz y el galardón que acredita a J.M.G. como ciudadano ilustre.

¿Necesitaba ser reconocido antes?

“Fíjate que yo fui concejal durante ocho años y nunca se tocó el nombre de mi padre, ni tampoco yo era el encargado de proponerlo como familiar. Esperaba que alguien presentara a mi papá, pero nadie lo hizo en ese momento, y esto salió ahora por el libro que hizo Juan Carlos Vargas, donde él me entrevistó varias veces”.

¿Cree que fue por motivos políticos? Porque él tenía una inclinación al Partido Radical.

“Claro. Como familia nunca tocamos el tema de que fuera ciudadano ilustre porque sabíamos que era por temas políticos. Cuando Héctor Valenzuela entró a la alcaldía, no sabemos por qué no lo nombró, pero sí hizo el decreto para que el estadio llevara el nombre de Joaquín Muñoz García”.

Claramente Joaquín Muñoz García, más conocido en la época como “don Joaco”, fue un hombre que trascendió en la historia de Santa Cruz, traspasando los límites deportivos que él amaba, a lo social, que es lo que hoy se valora con este galardón que fue recibido por su hijo, René Muñoz.

Un verdadero personaje que será recordado por las personas que lo conocieron, como cuando en aquellas tardes de fútbol daba la vuelta al estadio hinchando y gritando por su querido Unión, o esos días de pesca y caza, y un sinfín de actividades que hicieron de este hombre un verdadero ciudadano ilustre, siempre con su overol y su boina tan característica.