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Pequeños productores de vino y de ciruela adquieren tecnología para aumentar su productividad

Una de las principales problemáticas que afecta hoy a la pequeña agricultura en nuestro país es la escasa incorporación de tecnología y de innovación en los procesos productivos y en sus estrategias comerciales.

Si bien, se han mejorado los esfuerzos durante los últimos años, aún existe una brecha que perjudica la competitividad de este rubro. Por esta razón, desde el año 2017 que la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM)– con el financiamiento del Fondo de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional de O’Higgins– ejecutaron el proyecto “Transferencia más capacidad productiva y comercial vino y ciruela”, el cual buscaba mejorar la competitividad de pequeños productores de ciruelas y vinos de la sexta región.

La iniciativa, que finalizó la semana pasada, permitió en el caso de los productores de ciruelas, obtener una maquinaria para deshidratar esta fruta y, para la Red del Vino, una máquina embotelladora portátil para que recorra todas las viñas.

El vicerrector de la universidad, Mario Torres, señaló que: “Además de la adquisición de maquinarias especializadas, el proyecto logró instalar capacidades, levantar información relevante, contar con estudios de mercados, estudios de ingeniería y de prefactibilidad, se realizaron varios seminarios de transferencia tecnológica y capacitaciones, además del apoyo y seguimiento técnico que tuvieron los beneficiarios”, indicó.

Pequeños productores

Los socios de Coopeumo (alrededor de 20 productores de ciruela, que en conjunto suman 100 hectáreas), fueron parte de los beneficiarios que recibieron el apoyo del proyecto, a través del horno de secado que fue instalado en dependencias de Pataguas Cerro, comuna de Pichidegua.

“Nosotros antes deshidratábamos las ciruelas de forma muy artesanal, las secábamos al sol y la vendíamos a los grandes exportadores, pero finalmente no exportábamos. Esta nueva tecnología -el secado en horno y la máquina calibradora- permitirá el gran cambio que queríamos hace tiempo: poder exportar directamente y producir a gran escala”, comentó Rolando Escobar, presidente de Coopeumo.

Mientras que Ricardo Quiroz, gerente técnico de Coopeumo, explicó que: “El proyecto en sí es super relevante porque dignificó un proceso que era semi artesanal. Este horno tiene una serie de sensores que permiten regular la temperatura a la que se está deshidratando la fruta y también la humedad relativa al interior del túnel, por ende, se puede controlar perfectamente todo el proceso”, especificó.

Otro del grupo de beneficiarios fue la Red del Vino, una organización formada por pequeños productores vitivinícolas inserta en el Valle de Colchagua. Ellos pudieron obtener una máquina embotelladora portátil compuesta por un equipo monoblock semiautomático para enjuagado, llenado y tapado.

“Esta máquina nos ha ayudado en el proceso productivo, a automatizarlo, mejorando temas de limpieza de botellas, embotellado, poner el corcho y aplicar gas para que no quede aire dentro del producto y que éste pueda mantenerse en el tiempo. Todos estos pequeños cambios permitirán llegar con un producto de mejor calidad a los consumidores”, señaló Rodrigo Valenzuela, gerente de la Red del Vino de Colchagua.

El proyecto tuvo su evento de cierre, para mostrar los resultados, de forma online en la que participaron autoridades, profesionales de la iniciativa y beneficiarios. Actualmente la Universidad Tecnológica Metropolitana se encuentra trabajando en otro proyecto para una planta procesadora inteligente de hortalizas también en la región de O’Higgins.